viernes, 15 de diciembre de 2017

Francisco de Goya y Lucientes, social media manager




El sueño de la razón produce monstruos es posiblemente una de las sentencias más certeras de la historia, en la cual es difícil discernir si Goya se mofaba a mandíbula batiente del proyecto de la Ilustración, o lloraba desde su trinchera melancólica por todas las heridas morales que la Luz había abierto en España. El pintor era tan bueno ideando "pies de foto", plasmando gestos y expresiones faciales, que muchas de sus obras fueron succionadas un siglo y medio después por otro sueño, mucho más monstruoso si cabe, en forma de numerosos memes e interpretaciones virales de sus grabados y pinturas. 



Pero, ¿y si Goya hubiese inventado este formato él mismo? La universalidad de El Bobalicón, incluso sin necesidad de texto, no puede no pensarse desde la misma fuerza creadora que alimenta hoy el universo meme, no puede. Como tampoco la sagacidad de sus líneas escritas acompañando las series de grabados pueden pensarse sin remitir al marketing contemporáneo (el que es bueno) de Instagram. Damm Goya, you did it again!


viernes, 1 de septiembre de 2017

Anatomía (obvia) de un éxito



Admitámoslo. El videoclip de Despacito es una puta mierda. Al menos si usamos el baremo de la originalidad. Sí, las tías están buenas y todo eso, pero nada que no hayamos visto ya. Resulta más acertado pensar que Despacito "se nos mete por los intestinos" no porque contenga cadencias melódicas de Mahler, como he leído ya en algún artículo, sino porque está construido a partir de una secuencia rítmica asincopada (tun-tu-tun), característica del reggaeton -base también del reggae, el dancehall, el ska y diversos géneros latinoamericanos donde ha habido presencia africana-, 
que es casi tan antigua como el fuego, punto pelota. Esto ya lo comentaba hace poco Shakira en alguna entrevista, justificando así el uso de la fórmula en sus temas. Si lo unimos a que este tipo de hits suele sonar en situaciones en las que es frecuente la ingesta de alcohol (among others), obtenemos una fórmula magistral, todavía más antigua si cabe. La música popular y los psicotrópicos nos ayudan a conectar con nuestro ser más intuitivo y nos sacan un poco de los automatismos del día a día, y esto ocurre tanto en los rituales de fertilidad incas como en la verbena de tu pueblo. En definitiva, como diría mi amigo Gonzalo, la fiesta popular está para fomentar el folleteo, de toda la vida de Dios. Y eso siempre gusta, por muy intelectual que sea uno. 





¿Qué ha pasado entonces con Despacito? ¿Por qué Despacito y no cualquiera de los otros 200 temas de pachangueo que se han lanzado este verano? La primera vez que reflexioné sobre esto fue al ver unas chicas de despedida de soltera cuyas camisetas llevaban impreso "DES-PA-CITO". Y es que no es sólo lo que se dice, sino cómo se dice, y en particular el concepto de DESPACITO conecta con la comunidad latinoamericana a niveles muy muy profundos porque condensa en una sola palabra, una sola, todo un estilo de vida, una filosofía entera. En serio, Justin Bieber no queda mal en el remix porque no sepa pronunciar castellano, sino porque no es capaz de sentir lo que esta canción transmite. Después de todo, qué puede esperarse de una cultura que usa el mismo término para decir suave y blando. Un guiri, un anglosajón criado en la ética protestante del trabajo y la producción, no está configurado para entender la esencia de lo que la expresión Des-pa-cito (o suavecito, o poquito a poquito....) conlleva, y en eso los tíos estos, queriéndolo o no, han sido unos putos genios. Y eso le da a esta canción la categoría de himno, mostrando una vez más la potencia que Latinoamérica tiene cuando se  pone de acuerdo. Quizá por eso hubo que meter al gringo en el ajo, no fuera a ser. En fin, que con tamaño pepino entre manos podían haber puesto un mono despiojándose en el vídeo, y hubiese dado exactamente igual. BRAVO, en serio. 

sábado, 15 de julio de 2017

BRITISH TRASH_episodio cinco (4 años después)



BITCH, I'm back!




Vengo de una cueva de estalactitas y suspiros que algunos llaman doctorado. Vengo del silencio y del repliegue, de no enterarme de lo que se cocía, de buscar un reflejo en la pantalla de mi ordenador. Pero de las quejas no se vive y he vuelto para quedarme. Cerrando un círculo muy redondo y redondeado por las olas de cuatro años y medio, este blog regresa donde empezó, para tomar impulso. British trash, que es lo nuestro. Seré breve porque sabéis que me gustan las golosinas como esta, la puntita solamente. 


Sólo necesitáis saber dos palabras: JOHN BULMER. Google imágenes hará el resto. Y deleitaros por favor en lo que yo creo que ha tenido que inspirar muchos planos del neo drama dickensiano: Trainspotting, Pride, This is England. 



La buena noticia es que podéis ver las fotografías en la expo que PHOTOESPAÑA ha organizado en la Fundación Telefónica para conmemorar el centenario de la cámara Leica. La mala, que hace demasiado calor para que os calcéis las Doc. Martens. 

viernes, 9 de junio de 2017

GRACIAS/THANK YOU/NAMASTÉ

Estoy en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), un hospital militar a 20 kilómetros de La Habana, 20 kilómetros que en ese momento a mí me parecen 200. Noto como la fiebre sube. No puedo dejar de seguir con la mirada el balanceo del reloj del médico mientras éste negocia con mi seguro. Ahora estoy muerta de miedo y vergüenza, a punto de hablar en el Institute of Fine Arts sobre la influencia francesa en Cuba. La fiebre es distinta pero es la misma, al igual que la ilusión de que toda esa tensión merece la pena. Todo aquél que haya llevado a término una tesis doctoral sabe esto: he pasado la mayor parte del tiempo sola. Sola en la biblioteca. Sola en un archivo de Segovia, de Sevilla, de La Habana. Sola en la Hispanic Society, en mi despacho enmoquetado de Londres, en una habitación de hotel en Asheville (NC), en una buhardilla de Maastricht, sola en mil y un trayectos de Ave que parecían siempre el mismo.

Sin embargo, los mismos que conocen ese aislamiento y la lucha constante con uno mismo, saben también, como yo, que todo esto no es posible sin ayuda. Sin un buen director de tesis, sin el encomiable trabajo de los facultativos de archivo, sin conversaciones en cafeterías y en despachos y en bares, con académicos y con amigos, con tu familia, conversaciones que a veces llegan como un rayo eléctrico desbaratando todo lo que habías pensado hasta el momento, o cargándolo de energía para impulsarte a seguir.  Con todo lo bueno y todo lo malo, recordaré estos años con mucha ternura y emoción en el futuro. Así pues, independientemente del valor científico que pueda o no resultar de esta investigación, estoy plenamente agradecida, especialmente a todos aquellos que me han ayudado a recorrer el camino.  

Quiero mencionar, en primer lugar, a los compañeros del proyecto de investigación Arquitecturas Dibujadas. Ingenieros Militares en Cuba (1764-1898), cuyo apoyo institucional y humano ha sido el principal motor de esta tesis. Gracias a Alfredo J. Morales, por brindarme esta oportunidad y sostenerla en el tiempo. A Pedro Cruz, mi compañero de beca, por su optimismo inquebrantable y por acompañarme en tantas y tantas aventuras al otro lado el Atlántico. Y, por supuesto, gracias a mi director de tesis, Miguel Ángel Castillo, porque en sus clases de Renacimiento, hace ya más de diez años, decidí que necesitaba dedicarme a esto, y por mostrarme a veces su niño interior, un tesoro que no todo el mundo tiene la oportunidad de conocer. 

La mayor parte de mi trabajo en La Habana no habría sido posible sin la inestimable ayuda de la profesora Alicia García Santana, ni la colaboración de los trabajadores del Archivo y la Biblioteca Nacional, ni todo el mimo y celo de mi familia cubana: Marta, Jimmy, Joan y Manu. A todos ellos, y a mis vecinos lindos del barrio de Cayo Hueso, gracias. A Ada Ferrer tengo que agradecerle el hacer posible mi estancia en la NYU y facilitarme el camino en todas las maneras posibles, así como a Holly Clayson por su estimulante seminario, y a los colegas con los que tuve oportunidad de compartirlo. Gracias también a Ceci y a Linda, por refugiarme en sus apartamentos del Village y Harlem, respectivamente, a Gustavo Pérez Firmat y a Sybille Fischer por colorear conmigo algunas de las zonas grises de esta investigación, a Miriam por tantas tardes en Avery Library y a mis compañeros de W 137 St. 

A Steve Pile no puedo agradecerle con palabras. Y menos en castellano. Sólo decir que ha sido un honor pensar con él y descubrir que hay espacio en la academia para todas las maneras de sentir y trabajar. Gracias a mi hogar de MK, especialmente al pequeño gran Krithick. Gracias a Javier Moscoso, a Miriam Chorne y a Jorge Alemán, por ponerme en la pista de las emociones y el psicoanálisis como valor epistemológico. A mis compañeros y amigos de Lecturas Comunes, por toda la sabiduría y el amor que habéis traído a este trabajo. Vaya también mi Agradecimiento mayúsculo al extraordinario personal del Archivo General Militar de Madrid, un lugar que considero mi hogar y donde han ocurrido las cosas más bellas.

Gracias a esos amigos que, por casualidades de la vida, han transcendido el ámbito personal y han acabado sembrando flores en el campo de batalla: Sergio, Carmen, Alejandra. Gracias también a Carlos por poner mi cabeza en un plano, literalmente. Gracias a Juan Cruz y al pequeño milagro de Piedra Papel Libros. Gracias a Amparo de Andrés, a mis compañeros de góspel, a Beyoncé Giselle Knowles-Carter, a mis maestros de yoga, a mis loritos, a Cuéntame, y a todas las mujeres que se empeñan en mejorar esta profesión. Y lo consiguen. En vosotros he encontrado la paz, energía e inspiración necesarias para sobrellevar las etapas más duras.  
Con mi familia y amigos he experimentado una gratitud y un amor difíciles de registrar aquí. Amigos. Nadie más. El resto es selva, como diría el poeta. A mi camada del Arcángel, y especialmente a Julia, las Anas y Celia, porque crecer con vosotros es un regalo. A mis marujas del alma y mis hermanas de Villager. A Nacho, Ana Clara, Marta, Luna, Irene, Cris. A mi compañera de piso y Delicias, Teresa Bellón. A mi abuelo Garcilaso, por su ejemplo intachable y su infinita ternura. A tía Pili, mi madrina querida, os siento sonreír desde arriba. A mi familia gallega, la red más surrealista, pero más segura que conozco, en especial a mi abuela Maruja, cuyo espíritu llevo siempre conmigo. 

Y por último, y más importante: A mi madre, por enseñarme a leer, a escribir y a vivir, aunque no sé muy bien en qué orden; a mi padre, por hacer saltar en mí la chispa de la curiosidad, y poseer la melodía secreta que me apacigua siempre. A mi hermana María, mi alma gemela, el ser vivo más extraordinario que conozco.  Todo lo que hago lleva y llevará siempre vuestra dulce huella. De todo corazón….GRACIAS.  
 Ana Amigo 
Junio de 2017 

martes, 9 de mayo de 2017

CYTISUS SCOPARIUS (Reflexiones sobre el amor, bonus track)


Como todo lo bueno en la vida -la meditación, el amor, los orgasmos vaginales, una buena pedicura-, la floración no se practica, la floración sucede. Cierto es que tienen que existir unas condiciones en las que se enmarque este acontecimiento, pero el hecho en sí escapa a nuestro control, sólo hay que ser puesto que no hay nada que podamos hacer. Un mantra que aprendí a base de eternas sesiones de yoga y no pocos escarceos por los indomesticados mundos de Yahoo Respuestas, cuando todavía no era capaz de ver el inmenso regalo que me había traído el otoño. 

El otro día me planté delante del público más exigente que he tenido nunca, mis amigos, y dije unas palabras que nunca pensé que pronunciaría: "El amor no es querer a una persona y que ella te quiera a ti, el amor es estar con una persona que saca lo mejor de ti mismo, que te hace quererte como nunca te habías querido". Nunca queramos menos que eso, hagámonos esa promesa. Así, enfundada en un vestido hortera y luciendo con orgullo unos anillos de mi abuela, sucedió mi floración. Hiroshima en el pecho. 

No sé si conocen la planta de la escoba. En mi valle es un manto verde que cubre el monte, y que antaño se dejaba secar y se anudaba a un palo para poder barrer la muerte y las migas, dejar la acera limpia. Tía Pili me hacía coleccionar las retamas en un pequeño álbum botánico que todavía conservo, y papá siempre dice que cuando la escoba florece es como si toda las laderas se cubriesen de sol, en estampida, de un día para otro. 

Ilusa yo que he estado barriendo arena y lombrices todos estos años, cortando las ramas antes de tiempo, cuando la vida me tenía reservada tanta luz y tanto amor.  Y tantas flores. 



A Ana, a Dani y a Duna, para que sean la mitad de felices de lo que fuimos todos en su boda. 

Y a mis amigos, siempre  y para siempre. 
Aunque nunca encontraré las palabras que expresen toda la gratitud que les profeso.  

miércoles, 19 de abril de 2017

Kaffeeklatsch inspirational quotes #3


La violencia sexual contra las mujeres no es obscena, 
mientras que la curiosidad sexual femenina sí lo es. 


Naomi Wolf, El mito de la belleza 

lunes, 10 de abril de 2017

Te fuiste sin despedirte

Querida Tía Pili, 

Te fuiste sin despedirte, y no te lo voy a perdonar.  

Te perdono que me dejases sola en la cama cuando, vencida por el sueño, me desplomaba en tu colchón de lana después de haberte convencido de que todos los fantasmas que me desvelaban eran ciertos, y tu conseguías escabullirte. Te perdono los Ducados. Te perdono aquella ostia a mano abierta que me diste una vez para que superase mi fobia a los fuegos artificiales, te perdono tus ronquidos y tus platos de cuchara las mañanas de resaca. Te perdono todas las veces que te metiste conmigo por ser de Madrid, por no saber cómo se llamaban los árboles ni cómo vestirme cuando había un metro de nieve. Te perdono todo lo que me has malcriado con tus regalos inesperados y tu santa paciencia y tu bicicleta verde. Te perdono tu colección infumable de novelas policíacas, y que me robases siempre los libros de Manolito para leerlos a escondidas. Te perdono todas y cada una de las broncas, y fueron muchas: por las estrellas de cine, la política, los curas, la comida de las Nieves, las culturas africanas, la falda demasiado corta o las horas demasiado largas. Te perdono que siempre se te olvidase traer a Villager, casualmente, las mejores temporadas de The Wire, y que te empeñases en tener siempre la última palabra. 

Y así fue, tuya. Tuya la muerte y la palabra última. Así te fuiste. Sin avisar, sin despedirte, dándonos una última lección magistral, recordándonos lo azaroso de la vida. Tia Pili de pintalabios rojo y cejas perfectas, siempre con tu diccionario en mano y tu sudoku. Tía Pili... te fuiste sin despedirte y eso no te lo puedo perdonar. Espero que tú, allá donde estés, hayas podido perdonarme a mí. 

Con todo el amor del mundo, tu sobrina que te quiere

Ana